Cuando a un bebé le sale los dientes, sus mandíbulas están sometidas a un dolor intenso que perturba su vida. Un collar de ámbar calmará esos dolores de crecimiento y aliviará sus nervios de niño confrontado a un estres desconocido. Mas alla del efecto calmante, para que pase esa crísis, llevar ese collar equilibrará el recién nacido, estimulando así su adaptación en la vida que acaba de empezar.
NB: la norma europea que trata de objetos en contacto directo con niños de 36 meses, obliga el uso del ambar refundido y la no presencia de metales. Aunque refundido, el ámbar guarda sus propiedades físicas y químicas.
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