El Ámbar


Generalmente hablar del ámbar empieza por una confusión inevitable entre el ámbar “mineral” y el ámbar gris de origén animal, producido por los cachalotes. Esta materia animal está utilizada solamente para la elaboración de productos cosméticos.
El ámbar gris es una concreción intestinal de grasa, de largos cristales fibrosos. Su color es siempre gris sucio y su olor , accentuada de Musc, hace el objeto de atenciones para matizar los perfumes más grandes.
Su fuerte contenido en grasa facilita la mezcla de esencias de perfumes a disolver.
El ámbar amarillo o “succino” coge todos los colores del miel, opáco o translúcido, del amarillo claro al marrón oscuro, pasando por los marrones cognac, rojos, blancos y negros….icon o sin inclusiones de insectos.
Al reposo no tiene olor, las fricciones o los calentamientos revelan un perfume característico que clasifica también el ámbar en las materias arómaticas. Podemos sentir el condensado de savia consumida debido a su origén vegetal. Esta marca natural de la savia fosíl es la última traza de los árboles que cubrian el espacio báltico al oligoceno.
Como el ámbar amarillo es un perfume, esta apertenancia va a prolongar la equivocación con el ámbar gris “soporte de perfume”. Pero es antes que todo, una materia utilizada para las joyas al mismo nivel que las piedras preciosas. Es también una manera eficaz de luchar contra algunos problemas de salud

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